¿Qué tienen en común Tlaxcala, Guanajuato y Morelos? Que son deliciosos destinos para aprovechar en pareja y descubrir su gastronomía.

¿Qué tienen en común Tlaxcala, Guanajuato y Morelos? Que son deliciosos destinos para aprovechar en pareja y descubrir su gastronomía.

febrero 14, 2020 0 Por Notired Tlaxcala

¿Qué tienen en común Tlaxcala, Guanajuato y Morelos? Que son deliciosos destinos para aprovechar en pareja y descubrir su gastronomía.Diego Isunza*

Aprovecha el finde en pareja para descubrir la gastronomía de tres deliciosos destinos a tiro de piedra.

Tlaxcala: los colores del maíz
A menos de dos horas de la CDMX se sitúa la capital más pequeña de México, pero no por eso la menos sorprendente. Tlaxcala ?lugar de pan de maíz? es un refugio gastronómico donde, como su nombre advierte, las mazorcas se transforman en tortillas y otras tantas formas.

Toma camino el viernes por la tarde; instálate en alguno de los hoteles que albergan las casonas del siglo 16, sal a pie hacia el Zócalo para conocer los magníficos murales que decoran el Palacio de Gobierno y camina unos metros hacia la pulquería de la tía Yola por una degustación de curados, antes de bailar danzón en el quiosco.

Para cerrar la noche: un chileatole verde calientito o unos esquites que, en ocasiones, sorprenden por mezclar elotes azules, blancos y rojos con los tradicionales condimentos; son un deleite a la vista y al paladar.

El sábado revive el ánimo en el tianguis que se instala a un par de cuadras del Centro. Tacos placeros, tlacoyos, mixiotes, tamales tontos, mole de panza, mole prieto, barbacoa, carne en pulque, cecina y mole de olla, además de una suculenta y variada oferta de quesadillas con tortillas recién hechas, son una pequeña muestra de lo que puedes encontrar.

No dudes en invertir media hora de camino hacia la zona arqueológica de Cacaxtla. En el trayecto encontrarás agua de cacao y pan de fiesta relleno de helado.

Después de caminar por las pirámides, recarga energías en San Vicente Xiloxochitla, cuna de las bicis que llevan a cuestas esas canastas cubiertas de plástico azul donde se esconden los deliciosos tacos sudados.

Antes de regresar, súrtete con una dotación de muéganos, palanquetas, alegrías y tamalitos de piñón en el Centro.

Guanajuato: crisol de antojerías
Cuando se trata de antojo, México siempre ofrece un mosaico de posibilidades; casi en cualquier esquina podemos encontrar algo delicioso.

Guanajuato, de norte a sur, es experto en la materia, pues la variedad en las calles de su capital o de cualquiera de sus más de 40 municipios es resultado del mestizaje entre la cocina española y las de los estados vecinos: Michoacán, Jalisco, Querétaro y San Luis Potosí.

Así que no es extraño encontrar, dentro del mismo territorio, versiones únicas de carnitas, barbacoa, enchiladas mineras, pambazos de picadillo o papa y sabrosísimos escabeches de cueritos o vegetales.

Aunque la oferta callejera es inmensa, botanear una cecina crujiente y delgada como una hoja de papel, sentarse en la Casa del Rector a beber mezcal o tequila de la región, y comer en La Cocinoteca, donde el chef Juan Emilio hace interpretaciones contemporáneas de la gastronomía regional, sorprenden gratamente.

Al día siguiente, el alivio a los males del mezcal se llama «guacamaya»: un bolillo relleno con chicharrón de cerdo y aliñado con salsa de chile de árbol que hace sudar la resaca. Otra opción más refrescante son las bombas, que combinan jícama, cebolla, chile, queso rallado y varios aderezos, en un manjar que revive el alma.

De la botana a los postres, las cocineras tradicionales muestran maestría en el uso de las frutas de estación, elaboran conservas, jaleas y mermeladas que alegran el paladar y maridan con polvorones y gorditas de anís. Éstas y su arroz con leche al horno son algunas de las muchas razones para ir y comprobar que, como dice su festival, ¡Guanajuato sí sabe!

Morelos: chorizo, colorines y cecina
Hace falta poco más de una hora para llegar desde la Capital al paradero Tres Marías donde, con unos sopes de chorizo, Morelos te recibe con su sencilla pero exquisita gastronomía.

Fundado oficialmente como estado hasta 1869 y siendo el tercero más pequeño de la República, es complicado definir con precisión su culinaria; pero, por su situación geográfica y por los hechos históricos que lo formaron, es un referente del nutrido valor cultural del centro del País.

A unos cuantos kilómetros se encuentra Tepoztlán. Ahí, en las faldas del Tepozteco se concentran las cocinas de casi todas las comunidades de Morelos. Después de recorrer la plaza o subir el cerro, da rienda suelta al antojo con un taco de chapulines al ajillo, un «itacate» relleno de queso o cecina y unas gorditas de jamaica o flor de colorín.

Refréscate en sus bares o sus puestos de aguas frescas y camina al mercado municipal para darte gusto con un pozole de garbanzo, unos tamales de mojarra o un huaxmole de pescado.

No sin hacer parada en las Tepoznieves, puedes seguir hacia Cuernavaca, donde doña Seve prepara los mejores tacos acorazados de la región: dos tortillas, una base de arroz Morelos ?cuya calidad ostenta Denominación de Origen? y un exquisito chile relleno de queso, que condimentas con las salsas de tu elección.

Hospédate en Las Mañanitas, deléitate en sus espectaculares jardines y desayuna un omelette de gusanos de maguey. Para cerrar, sigue hacia Yecapixtla y acomódate en El Cortés para pedir un «zopilote» de cecina con crema de Achichipico, tortillas recién hechas y un café de la olla.

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