‘Fue por asfixia; los encerraron’

‘Fue por asfixia; los encerraron’

agosto 29, 2019 0 Por Notired Tlaxcala

Xóchitl Nayeli Irineo Gómez vivía con miedo por la delincuencia que azota a Coatzacoalcos, y fue ésta la que le quitó la vida en el ataque al bar «Caballo Blanco».

A sus 24 años, trabajaba en el centro nocturno para mantener a sus hijos Alexander y Hellen, de 7 y 3 años de edad, respectivamente, así como también para apoyar a su madre América del Carmen.

Su trabajo nocturno también le servía para costear su licenciatura en Derecho, relató su tío Carlos Ángel Ortiz.

En entrevista con REFORMA, reseñó la travesía familiar que padecieron desde la madrugada del miércoles en hospitales y Servicios Médicos Forenses (Semefos) para hallarla viva o muerta.

Del Hospital Regional al hospital 36 del IMSS, los familiares de Xóchitl sufrieron la cerrazón de autoridades para brindar información sobre muertos o lesionados, reflejo de lo que también padecieron decenas de familias tras el golpe delincuencial en el municipio sureño.

Fue hasta la tarde de ayer, que en la Fiscalía regional identificaron a través de fotografías los tatuajes en el cuerpo de la joven veracruzana, sin golpes ni impactos de bala.

«El examen médico arrojó que mi sobrina no murió de balazos, no de golpes, fue de asfixia porque cerraron el lugar y no les permitieron la salida, lo cerraron», aseguró.

«Era una persona que no se metía en problemas, amorosa, sociable, amiguera, no le gustaban los conflictos», narró, «temerosa de la inseguridad, y desgraciadamente eso fue lo que le arrebató la vida».

Tras la noticia, siguen los gastos fúnebres con apoyo de ciudadanos, la lejanía de las autoridades y el miedo a las represalias por exigir justicia por el crimen, sollozó su tío.

«La verdad que tenemos cierto temor, porque hemos expresado en la prensa que queremos justicia», expresó previo al velorio.

«El Gobierno lo único que se ha dedicado a hacer es ‘dimes y diretes’, estamos con la intriga, estamos con las intrigas de saber si era personal o si era contra el negocio o qué pasó».

Al igual que Xóchitl, Valeria Valencia Martínez, de 30 años de edad, murió al interior del bar cuatro meses después de entrar a trabajar.

A ella la buscó su esposo Fortino Gutiérrez, que se enteró del ataque en las redes sociales, y quien después de buscarla todo el día, reportó el hallazgo de su cuerpo en las últimas horas del miércoles.

«Nos despedimos de beso, a mi hijo y a mí, y nos dijo que íbamos a salir adelante, y todo. Nunca me esperaba ésto», señaló.

REFORMA