¿Será mujer la primera autoridad de Tlaxcala en el 2021?

¿Será mujer la primera autoridad de Tlaxcala en el 2021?

febrero 5, 2020 0 Por Notired Tlaxcala

Cuando al presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines se le ocurrió permitirle el voto a la mujer, y concederle los mismos derechos que a los varones, no faltó machista mexicano que asegurara que aquello era una mala decisión del veracruzano, y que nada podría cambiar las cosas como estaban.

En ese entonces, como ahora, los hombres se burlaban de las féminas a quienes se les permitía intervenir y participar dentro de las actividades “revolucionarias” del entonces partido en el poder el PRI.

Sin embargo, poco a poco, paso a paso, la mujer encontró nuevos espacios de participación, fueron escalando a puestos públicos ante el asombro de todos aquellos que pensaban que los espacios políticos eran exclusivos del hombre.

Las primeras damas que tuvieron participación directa en los quehaceres políticos de nuestro país cargaron con la burla, y el desprecio del sector masculino.

Macrina Rabadán fue de las primeras en triunfar en elecciones de nivel popular, figuró como la primera diputa de oposición en el país y aseguran que, en aquellos tiempos, los jerarcas priístas fruncían el ceño, dilataban las pupilas y ponían en entre dicho lo que prohijó Don Adolfo Ruiz Cortines.

Y así las mujeres fueron ganando espacios y renombre, como María Lavalle Urbina, quien se destacó por ser la primera mujer presidenta del Senado en nuestro país, o Amalia Castillo Lendón, luchadora por las causas de género y los derechos políticos de la mujer.

En ese camino las féminas ascendieron como la espuma y llegaron incluso a infundir cierto temor a precandidatos gobernadores de sus Estados por su fuerte y brillante personalidad.

Al principio no lograron ser gobernadoras, pero abrieron el camino para que Griselda Álvarez fuera la primera en ocupar dicho cargo en el estado de Colima de 1979 a 1985, con una ventaja de más de 50 mil votos frente a su principal competidor, el panista Gabriel Salgado Aguilar.

Tuvieron que pasar 26 años para que una mujer ocupara la primera magistratura de un estado

Ahora, podemos ver en las dependencias gubernamentales como la participación de la mujer se multiplica. A nadie extraña verlas despachando en los más altos niveles con plausible dedicación. Su nivel político y cultural deja sin palabras a quienes pensaron al iniciarse los años 50 que Adolfo Ruíz Cortines estaba lejos de la realidad y que todavía no eran los tiempos para que ocurriera un cambio.

A los hombres se nos olvida que el género femenino cuenta con mayores y mejores armas que el masculino. Es más sutil, más convincente, más propio. Tienen, desde luego, más presencia que el hombre y saben conducirse con discreción, por algo ellas son el eje de las familias.

Muchos nombres de respetables damas podrían consignarse dentro de nuestra política. A algunas se les aplaude, a otras se les critica todavía, pero lo cierto es que marcaron nuevos rumbos en el acontecer político nacional.

Un buen ejemplo, lo tenemos en Tlaxcala, con la priista Beatriz Paredes Rangel, quien fue la primera mujer que contestó un informe presidencial y la cual se desempeñó como la primera gobernadora del estado de 1987 a 1992, formando parte de las nueve féminas que han ocupado ese cargo en nuestro país.

En el 2021 tendremos elecciones y escogeremos quien nos gobernará seis años, y por ahora suenan los nombres de mujeres que se han abierto camino a pesar de las adversidades y de la persecución que muchas de ellas han sufrido dentro de sus institutos políticos.

Anabell Avalos Zempoalteca, Lorena Cuellar Cisneros, Adriana Dávila Fernández, Minerva Hernández Ramos y Ana Lilia Rivera Rivera, cuentan con la preparación necesaria para desenvolverse como buenas gobernantes pese a que en nuestra sociedad aún los pensamientos misóginos se encuentran presentes.

Esperemos que ningún prejuicio social, o político impida que en esta ocasión sea una mujer la que nuevamente llegue a ocupar el cargo de gobernadora, la empresa no es fácil pues cada uno de sus institutos políticos se ha caracterizado por tener estructuras sexistas que muchas veces les impiden el acceso a puestos de dirigencia, amén de que el grueso de la población todavía piensa que un hombre lo hará mejor.

Aún hay mucho por transitar en este camino, pues existen fuertes resabios de una cultura en nuestra sociedad que tienen que ver con la discriminación política de la mujer, la desvalorización y su relegamiento respecto a que ocupen un espacio en la actividad política.

2021 es un buen año para derribar barreras y prejuicios que tienen que ver con un formato cultural heredado a lo largo de muchos años.