Avergüenza tener un gobernante hueco de cerebro y corazón

Avergüenza tener un gobernante hueco de cerebro y corazón

febrero 20, 2020 0 Por Notired Tlaxcala

“Si hubieran sido sus hijos, si les hubieran arrebatado a ellos lo que más querían, ya le digo que hubieran movido cielo, mar y tierra. Pero nosotros, los pobres, no tenemos quien nos ayude”, mamá de Fátima.

Fátima, una niña de siete años fue brutalmente asesinada en una colonia de la Ciudad de México, no la conocí, pero duele el alma tan solo pensar el horror que vivió en sus últimas horas.

Si bien es cierto que estos brutales acontecimientos de los que todo México está enterado, son producto de años de descomposición social generada por gobernantes cínicos que se enriquecieron a costa de los pobres, también hay que decirlo que una gran parte de lo sucedido es responsabilidad del actual gobierno al no implementar políticas públicas para proteger a las niñas y mujeres.

Fátima no volverá a contemplar un amanecer, y no es posible entender la mente de las bestias cobardes que la mataron, pero tampoco es comprensible la actitud cínica del actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador al señalar en su conferencia mañanera, que su política de seguridad va bien, luego de que se le cuestionó por todos los hechos sangrientos que han ocurrido en el país en contra de mujeres en estos últimos días.

El cinismo del presidente también duele, su indiferencia lastima, y sus argumentos asquean.

Y si como dice su mamá de Fátima, hubiera sido un familiar cercano a López Obrador, me pregunto si se reiría tan desfachatadamente. Avergüenza tener un gobernante hueco de cerebro y corazón.

López Obrador no puede tapar el sol con un dedo, y tampoco debe ocultar o soslayar que las perspectivas de muchas mujeres en nuestro país durante el naciente 2020 han sido desastrosas, difíciles, conflictivas, sombrías y críticas.

Negar este panorama brutal que sucede, equivale a negar la realidad; aceptar las circunstancias de peligro que viven millones de mujeres y sobre todo resolverlas debería ser un gesto de honestidad que esperamos de López Obrador, para que el país no se le desbarate en sus manos.

Al señor presidente le debe quedar claro que este pueblo paciente y vejado que confió en él ahora esta agobiado por el peso del infortunio, la serenidad empieza a acabársele y las maldiciones brotan de los labios que en el pasado lo defendieron, porque el feminicidio sólo es uno de los tantos problemas que no ha resuelto.

Debe entender que la responsabilidad de resolver los hechos sangrientos que ocurren en la Nación se centra en él; a este personaje le toca decidir históricamente el futuro, el destino de México.

Sólo tiene dos caminos, o reconstruye al país, o se le deshace, ciertamente puede estar en riesgo su circunstancia política y aún su propia vida, e integridad física, pero se trata de la patria, de un desafío de la historia y del destino; cualquier decisión que tome debe ser la correcta porque si no lo hace, puede ser fatal.

El gobierno de López Obrador debe afrontar con carácter de urgente la crisis en la que ya nos metió, la cual no acepta, y que está empezando a cobrar vidas inocentes, antes de que sea demasiado tarde y que el buque en el que vamos 120 millones de mexicanos se vaya a pique.

A nosotros sólo nos queda exigirle, porque lo peor que podemos hacer es quedarnos callados ante un mal gobierno que poco a poco se consume.